La (supuesta) brecha de salarios en los sectores público y privado

La (supuesta) brecha de salarios en los sectores público y privado

Publicado en Julio 11, 2016, por , en Opinión, (Sin comentarios)

Hace unos días pudimos ver un artículo en la página web de RPP (“Sepa a cuánto ascendieron los salarios en el sector público”, RPP 2016, http://rpp.pe/economia/economia/salarios-sector-publico-noticia-977212) con una conclusión que no comparto: que la situación salarial en el sector público ha mejorado mucho. Sin embargo, aún no iguala los sueldos del sector privado (sic).


Fuente: RPP Perú

Comencemos por lo básico: ¿qué trabajadores han sido considerados en el análisis?. Para contestar esa pregunta hay que considerar dos datos:

  • De acuerdo con la información de planillas electrónica (PLAME) el Ministerio de Trabajo reportó que al 2015 la cantidad de trabajadores en el sector público era de 1’252,598 y en el sector privado 3’356,683 (ver tablas 51 y 80 del Anuario Estadístico del MINTRA, http://www2.trabajo.gob.pe/archivos/estadisticas/anuario/Anuario_2015_280616.pdf ), es decir un total de 4’609,281.
  • Por su parte INEI (https://www.inei.gob.pe/estadisticas/indice-tematico/employed-economically-active-population/)señaló que al cierre del 2014 la PEA ocupada ascendía a 15’796,885.

Ya se habrán dado cuenta que el 71% de la PEA ocupada no figura en el PLAME por lo que sus ingresos son invisibles para efectos estadísticos y eso afecta tremendamente la comparación ya que el ingreso de un trabajador informal es menor que el del formal (consecuencia del no reconocimiento de vacaciones, CTS, gratificaciones, etc.). Conclusión 1: la remuneración en el sector público es menor cuando se compara con el primer cuartil de los trabajadores privados, pero podría ser mayor si se compara con el universo real.

Pero sigamos, no todos los puestos en el Estado son altamente especializados y por ende no justifican remuneraciones por encima de un promedio nacional (ni siquiera paritarias). El mismo Poder Ejecutivo lo acepta cuando reconoce tratamientos especiales entre los denominados organismos públicos ejecutores y los organismos públicos especializados (Ley 29158, art. 28°) e incluso dentro de éstos últimos no todos los perfiles y puestos revisten criticidad, ni el universo de los trabajadores públicos acreditan el profesionalismo esperado. Conclusión 2: no pueden compararse las remuneraciones sin antes tener una referencia del nivel de las posiciones ocupadas.

Otro elemento a considerar es que los trabajadores públicos reciben extras que en el sector privado no existen, por ejemplo en materia de capacitaciones en el cual el sector público es muy liberal en cuanto al gasto ya que no todo puede considerarse como condición de trabajo (cursos de idiomas, redacción, ofimática y en las materias mismas del puesto de trabajo) por lo que en realidad se tratan de liberalidades a favor del trabajador. Obviamente en el sector privado que busca maximizar la rentabilidad y evitar que el gasto sea reparado tributariamente, estos gastos son mucho menos comunes y cuantiosos. Conclusión 3: para estimar la remuneración del trabajador público no se han incluido los extras que los benefician.

Finalmente, si las condiciones de trabajo en el sector público fueran en realidad tan desventajosas todos habríamos visto (o al menos oído) de migraciones masivas hacia el sector privado (lo que Bullard llama pensar con los pies), y por experiencia sabemos que ello no es así, de hecho es al contrario. Una prueba de ello es que los trabajadores públicos primero reclaman por mejoras grupales antes que buscar nuevas oportunidades individuales (vale, quizás sea como en la historia de La Vaca de Camilo Cruz pero para todo hay excepciones). Conclusión 4: las condiciones de trabajo en el sector privado no son lo suficientemente buenas como para atraer a gran parte de los trabajadores. Conclusión 4: las condiciones de trabajo en el sector público no son tan malas como para justificar dejar el puesto.

No puedo dejar la oportunidad para reafirmar la necesidad de una modernización en los regímenes labores públicos, pero principalmente orientado a la equidad interna de las remuneraciones, sin embargo ello no necesariamente implica un ajuste global en los sueldos.

NOTA: Hablando de excepciones, me viene a la mente caso de los profesores del sector público cuyas condiciones laborales han sido reivindicada mediante las mejoras de los últimos años.

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